
Hoy me siento a escribir sobre un tema que siempre he querido tocar en el blog, la sexualidad. Siempre me ha gustado debatir al respecto, hay opiniones para todos los gustos. Aqui la mia.
Siempre que escucho una discusión sobre el sexo me queda la idea de que el concepto de la libertad es el que está en juego. "Debemos ser libres para usar nuestro cuerpo" y "Yo considero que la verdadera libertad se encuentra en la abstinencia hasta el matrimonio" son las principales ideas que se vierten. Como sabrán, yo soy de los que ahiere a la segunda postura. Y ¿Por que?
Más allá de la visión del hombre que pueda tener y, mas allá de mi inspiración cristiana, pretendo explicar mi postura desde un punto de vista neutro. Cuando no es así, suelo ser atacado por falta de objetividad, me dicen cosas como: "La visión cristiana no es algo que se deba imponer unilateralmente a todo el país, no todos la comparten." De acuerdo (¡Aunque si conocieran el amor de Dios me entende... en fin, lo dejaré de lado)
Olvidando lo anterior, cabe preguntarse entonces, siendo la más científicos y objetivos que se puede:
1.- ¿Cuales son las posibles consecuencias de una relación sexual?
- Un hijo
- Una enfermedad de transmisión sexual
2.- Entonces ¿Cuales son las condiciones necesarias para tener "sexo seguro" fuera del matrimonio?
- Condón para hombres o mujeres (si, aunque yo no lo creía, existen)
- Anticonceptivos
- Una cuota de suerte (si bien no es un parámetro científico, sirve para suplir el margen de error de los metódos recién enumerados. Ese margen de error si está comprobado científicamente)
Respondidas las preguntas, paso a dar mis reflexiones al tenor del principio en pugna, la libertad.
Si me acuesto antes del matrimonio (sin la mujer que me acompañará por el resto de mis días) debo hacerlo:
1) Lleno de plásticos incómodos y habiendo tomado las precauciones correspondientes;
2) Lleno de preocupaciones como: (Partiendo por la más tonta) "¿Se pasará rollos conmigo esta mina?", (luego vienen las graves) "¿Vendrá un hijo?" y si viene "¿Que pasará?, ¿Me tengo que hacer cargo de él?, ¿Me voy a enganchar con ella para el resto de mi vida?" (y finalmente, las fatales) "¿Me contagiaré el SIDA?", "¿No me habrá mentido... cierto?"
Ahora, a la luz de la libertad: ¿Es eso un sexo libre? (¿Que pasa si la cuota de suerte no nos acompaña?), ¿Estamos usando libremente nuestro cuerpo? Personalmente creo que no.
Cuando yo me acueste con mi señora, pretendo hacerlo libre de todos esos plásticos, libre de todas esas preocupaciones, amando cada segundo del acto, amando profundamente a la persona con quien lo hago, seguro de que quiero estar con ella para toda la vida. Y ¿Si viene un hijo? ¡Feliz! Ojalá venga, no lo miraré como una preocupación o como un atador de vidas, lo miraré como MI HIJO, mi creación, el fruto del amor que yo y mi señora nos tenemos... Eso es libertad.
Mi humilde e imparcial opinión.
Saludos
Siempre que escucho una discusión sobre el sexo me queda la idea de que el concepto de la libertad es el que está en juego. "Debemos ser libres para usar nuestro cuerpo" y "Yo considero que la verdadera libertad se encuentra en la abstinencia hasta el matrimonio" son las principales ideas que se vierten. Como sabrán, yo soy de los que ahiere a la segunda postura. Y ¿Por que?
Más allá de la visión del hombre que pueda tener y, mas allá de mi inspiración cristiana, pretendo explicar mi postura desde un punto de vista neutro. Cuando no es así, suelo ser atacado por falta de objetividad, me dicen cosas como: "La visión cristiana no es algo que se deba imponer unilateralmente a todo el país, no todos la comparten." De acuerdo (¡Aunque si conocieran el amor de Dios me entende... en fin, lo dejaré de lado)
Olvidando lo anterior, cabe preguntarse entonces, siendo la más científicos y objetivos que se puede:
1.- ¿Cuales son las posibles consecuencias de una relación sexual?
- Un hijo
- Una enfermedad de transmisión sexual
2.- Entonces ¿Cuales son las condiciones necesarias para tener "sexo seguro" fuera del matrimonio?
- Condón para hombres o mujeres (si, aunque yo no lo creía, existen)
- Anticonceptivos
- Una cuota de suerte (si bien no es un parámetro científico, sirve para suplir el margen de error de los metódos recién enumerados. Ese margen de error si está comprobado científicamente)
Respondidas las preguntas, paso a dar mis reflexiones al tenor del principio en pugna, la libertad.
Si me acuesto antes del matrimonio (sin la mujer que me acompañará por el resto de mis días) debo hacerlo:
1) Lleno de plásticos incómodos y habiendo tomado las precauciones correspondientes;
2) Lleno de preocupaciones como: (Partiendo por la más tonta) "¿Se pasará rollos conmigo esta mina?", (luego vienen las graves) "¿Vendrá un hijo?" y si viene "¿Que pasará?, ¿Me tengo que hacer cargo de él?, ¿Me voy a enganchar con ella para el resto de mi vida?" (y finalmente, las fatales) "¿Me contagiaré el SIDA?", "¿No me habrá mentido... cierto?"
Ahora, a la luz de la libertad: ¿Es eso un sexo libre? (¿Que pasa si la cuota de suerte no nos acompaña?), ¿Estamos usando libremente nuestro cuerpo? Personalmente creo que no.
Cuando yo me acueste con mi señora, pretendo hacerlo libre de todos esos plásticos, libre de todas esas preocupaciones, amando cada segundo del acto, amando profundamente a la persona con quien lo hago, seguro de que quiero estar con ella para toda la vida. Y ¿Si viene un hijo? ¡Feliz! Ojalá venga, no lo miraré como una preocupación o como un atador de vidas, lo miraré como MI HIJO, mi creación, el fruto del amor que yo y mi señora nos tenemos... Eso es libertad.
Mi humilde e imparcial opinión.
Saludos




